Desde el Análisis Genético KDNA Genomics Runner, se informa acerca de la influencia de la composición genética del deportista, en cuanto a su susceptibilidad personal a presentar un mayor incremento del colesterol HDL, como resultado de la respuesta adaptativa que se produce ante un entrenamiento de resistencia de intensidad sub-máxima (entrenamiento de resistencia aeróbica). Sobre la importancia de ello, indicar que el colesterol se engloba dentro de los denominados lípidos derivados y forma parte constituyente de todas las células del organismo. Se obtiene tanto de forma exógena (aprox.25%), a través de la alimentación (carnes rojas, mariscos, yema del huevo, etc.), como de forma endógena, por medio de síntesis en el hígado (aprox. 75%), estando esta última íntimamente relacionada con factores genéticos. Las lipoproteínas de mayor densidad (HDL/”Colesterol bueno”) movilizan el colesterol desde las arterias hacia el hígado, para su posterior transformación en la bilis (elemento que participa en el intestino en la emulsión de las grasas). De esta forma contribuyen a que no se formen depósitos de grasa en la pared de los vasos sanguíneos, disminuyéndose el calibre de los mismos y también sus propiedades elásticas. No viéndose así, dificultado el paso de la sangre y por lo tanto también el aporte  de oxígeno y nutrientes a los tejidos.

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